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El I Barómetro sobre las tendencias que marcarán el futuro de la alimentación, elaborado por Auténtica, identifica el precio, la salud y la calidad como factores clave en la cesta de la compra.
El consumidor se encamina hacia un modelo de compra cada vez más condicionado por el equilibrio entre precio y valor. La presión sobre el gasto hará que el coste de los productos gane peso en la decisión final, pero no desplazará otros atributos como la calidad, la salud o el origen, que seguirán siendo relevantes a la hora de justificar la elección de unos alimentos frente a otros. Esta es una de las principales conclusiones del I Barómetro sobre las tendencias que marcarán el futuro de la alimentación y gastronomía, elaborado por Auténtica Premium Food, que analiza la visión de los profesionales de toda la cadena de valor alimentaria sobre la evolución del consumo y los retos y oportunidades del sector.
Según el estudio, el 64% de los profesionales consultados considera que el precio será el factor con mayor influencia en las decisiones de compra durante los próximos tres a cinco años. Aun así, la elección no responderá únicamente al coste, sino también de la calidad (según el 45% de los encuestados) y la salud y el bienestar (39%), lo que apunta a un consumidor más exigente a la hora de valorar qué productos justifican un mayor desembolso.
Esta combinación entre sensibilidad al precio y búsqueda de valor también se refleja en la disposición a pagar más por determinados atributos. Un 21% de los profesionales considera que existe claramente una mayor predisposición a hacerlo cuando los productos aportan elementos diferenciales vinculados a la calidad, la salud, el origen o la sostenibilidad.
Esta combinación entre sensibilidad económica y búsqueda de atributos diferenciales plantea uno de los principales retos para la industria alimentaria. Cuando se pregunta a los profesionales por los factores que tendrán mayor capacidad para diferenciar un producto durante los próximos cinco años, el precio competitivo ocupa la primera posición, señalado por la mitad de los encuestados, seguido muy de cerca por los beneficios para la salud, con un 48%.
El tercer lugar es para la calidad superior y el origen, la autenticidad y el vínculo con el territorio, ambos con un 37%. Los resultados dibujan, por tanto, un mercado en el que competir únicamente por precio puede no ser suficiente y en el que cobra importancia explicar con claridad qué aporta cada producto al consumidor.
La presión llega, además, en un momento complejo para toda la cadena de valor. El 72% de los profesionales identifica el aumento de costes como el principal reto actual del sector, seguido de la presión sobre los márgenes y los cambios en los hábitos del consumidor, ambos con un 33%. La incertidumbre económica y geopolítica aparece a continuación, señalada por un 30%.
Más allá de la coyuntura económica, el Barómetro identifica también cambios de mayor recorrido. La mayor demanda de productos saludables se sitúa como la tendencia con mayor capacidad de transformación de aquí a 2030, señalada por un 35% de los profesionales, seguida del crecimiento de la conveniencia y de los platos preparados, con un 22%.
Salud y conveniencia avanzan así en paralelo y reflejan a un consumidor que busca cuidar lo que come, pero también adaptar la alimentación a nuevos ritmos de vida. A ello se suman otras tendencias como el origen y la proximidad (11%) o la aparición de nuevas formas de comprar, consumir y disfrutar de la alimentación (17%).
El estudio también anticipa cambios en el equilibrio entre marca de fabricante y marca de distribución. El 41% de los profesionales considera que ambas convivirán durante los próximos cinco años, aunque con una mayor polarización entre perfiles de consumidores.
De esta forma, los resultados del I Barómetro de Auténticaapuntan a un consumidor más atento al precio, pero que seguirá valorando atributos como la salud, la calidad, el origen y la conveniencia. Un equilibrio que marcará la evolución de la oferta alimentaria y obligará a la industria a ajustar sus propuestas a unas decisiones de compra cada vez más selectivas.
“Los datos muestran que el consumidor está más pendiente del precio, pero eso no significa que haya dejado de buscar calidad o productos que aporten algo más. Al contrario, está siendo más selectivo y exige una razón clara para pagar más. Para la industria, el reto está en convertir atributos como la salud, la calidad, el origen o la conveniencia en un valor que el consumidor perciba y esté dispuesto a reconocer”, señala Manuel Bueno, director de Auténtica.