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Hacia procesos controlados, eficientes y basados en datos. (Un artículo de Industrias Vijusa)
En la industria alimentaria, la limpieza y desinfección no son tareas auxiliares, sino procesos críticos directamente relacionados con la seguridad alimentaria, la calidad del producto y la continuidad del negocio. Sin embargo, la eficacia de estos procesos no depende únicamente de la disponibilidad de productos adecuados o de la correcta definición de procedimientos, sino de la capacidad de verificar que se ejecutan de forma correcta y constante.
En un entorno cada vez más exigente a nivel normativo y operativo, la monitorización de los procesos de limpieza y desinfección (L+D) se consolida como una herramienta clave para garantizar su eficacia, detectar desviaciones y optimizar el uso de recursos. La incorporación de datos objetivos permite transformar la limpieza y desinfección en procesos controlados, trazables y alineados con los sistemas de gestión de seguridad alimentaria.
Los planes de limpieza y desinfección forman parte esencial de los programas prerrequisito y de los sistemas de gestión de seguridad alimentaria, como APPCC, IFS, BRCGS o ISO 22000. Constituyen una base imprescindible para el control de peligros microbiológicos, físicos y químicos.
No obstante, disponer de procedimientos documentados y productos adecuados no garantiza por sí solo una higiene eficaz si no se integran mecanismos de control y verificación que permitan confirmar su correcta aplicación. La monitorización convierte las operaciones habituales de limpieza y desinfección en procesos controlados y trazables, proporcionando información objetiva con la que evaluar el rendimiento, validar la eficacia de los protocolos y optimizar el uso de recursos.
Estos registros pueden integrarse dentro de los sistemas de gestión de seguridad alimentaria, resultando fundamentales para la mejora continua, la superación de auditorías y la toma de decisiones basadas en evidencia.
La monitorización permite verificar que los parámetros críticos —como tiempo, temperatura, presión o dosificación— se mantienen dentro de los rangos necesarios para garantizar la eliminación de suciedad y de carga microbiana, reduciendo el riesgo de contaminaciones y fallos sanitarios.
Los estándares de seguridad alimentaria exigen evidencias documentadas de la correcta ejecución y verificación de los procesos. La monitorización genera registros trazables que facilitan las auditorías internas y externas y proporcionan respaldo ante inspecciones regulatorias.
La medición de indicadores clave de rendimiento (KPI), como consumo de agua, consumo de producto químico, tiempos de proceso, presión aplicada o temperatura, permite detectar desviaciones, ajustar procedimientos y reducir consumos innecesarios, traduciéndose en una mayor eficiencia operativa y ahorro de costes.
El uso de datos objetivos facilita la identificación de zonas críticas o fallos recurrentes, la implementación de acciones correctivas y el establecimiento de ciclos de mejora continua dentro de los sistemas de gestión de higiene.
La eficacia de los procesos de limpieza y desinfección puede evaluarse mediante diferentes métodos, desde técnicas básicas hasta sistemas automatizados:
La combinación de estas herramientas permite obtener una visión global del desempeño de los procesos y fundamentar la toma de decisiones.
La evolución hacia procesos más controlados ha impulsado el desarrollo de sistemas de monitorización avanzada capaces de registrar y analizar parámetros críticos de forma continua.
Un ejemplo de este tipo de soluciones es DOSER FOOD CONNECT, un sistema de control de procesos con satélite descentralizado desarrollado por Industrias Vijusa, orientado a la monitorización y verificación de los procesos de limpieza y desinfección en la industria alimentaria.
Este tipo de sistemas permite controlar parámetros como:
La disponibilidad de estos datos facilita el análisis de tendencias, la detección temprana de desviaciones y la optimización de los procesos de L+D desde un enfoque preventivo y basado en datos.
La monitorización de los procesos de limpieza y desinfección no debe considerarse una acción aislada, sino un elemento integrado dentro del sistema de gestión de seguridad alimentaria. Su correcta implantación contribuye a:
Estas prácticas mejoran la transparencia operativa y facilitan el cumplimiento de los requisitos exigidos en auditorías y certificaciones.
La monitorización de los procesos de limpieza y desinfección ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad operativa y normativa en la industria alimentaria. Aporta datos objetivos que permiten mejorar el control, optimizar recursos, reducir riesgos y reforzar la seguridad alimentaria.
La incorporación de sistemas de monitorización avanzada contribuye a transformar la limpieza y desinfección en procesos más estables, controlados y basados en datos, alineados con las exigencias actuales del sector y con una gestión eficaz de la higiene industrial.