15 de diciembre, 2020
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Esta medida pondría en peligro la supervivencia del sector en la economía española, así como un duro golpe para el empleo.

En un contexto tan complejo como el actual y con las empresas apostando por invertir en economía circular, no parece muy adecuado la implantación de un impuesto que puede afectar de manera negativa a muchas empresas y también a los consumidores. En este sentido, instituciones internacionales han mostrado su desacuerdo ante la implantación de impuestos medioambientales como el impuesto a los envases de plástico no reutilizables, ya que afectará a todos y especialmente a las rentas medias y bajas.
 
La imposición de este impuesto mal llamado “verde”, que no reducirá la cantidad de residuos ni el abandono de los mismos, sí supondrá un incremento de precio de muchos productos esenciales de primera necesidad, estando ya sus envases gravados por el punto verde que financia la correcta gestión de sus residuos. En definitiva, un incremento de costes que repercutirá en los bolsillos de los consumidores finales, especialmente en aquellos más desfavorecidos. Por ejemplo, el coste de un envase vacío de productos lácteos se incrementa en un 42% debido a la aportación del punto verde; si a ese coste se le añade el nuevo impuesto, se incrementa otro 26% haciendo que entre ambos el precio de dicho envase sea un 68% más caro.
 
Desde el sector de los plásticos, se quiere insistir en que la economía circular consiste en mantener en el círculo de la economía los materiales y productos el mayor tiempo y así prevenir la generación de residuos; reintroducir de nuevo los plásticos reciclados en nuevos productos, y generar empleo y riqueza en el país. Sin embargo, este nuevo e injusto impuesto impactará negativamente en la competitividad no solo en el sector del plástico, sino en toda la industria española que utiliza envases plásticos para la distribución y el transporte de todo tipo de mercancías, poniendo en peligro la supervivencia de un sector clave en la economía española, que representa el 21% de la industria manufacturera y el 2,7% del PIB y que está comprometido con la economía circular.
 
Y es que no hay que olvidar que se trata de un sector que genera 93.000 empleos directos de calidad (más de 255.000 incluyendo indirectos e inducidos) en nuestro país a través de unas 3.000 empresas, en su gran mayoría PYMES e incluso micro-pymes. Esta propuesta normativa de introducir un impuesto a los envases de plástico no reutilizables pone en peligro el empleo directo pudiendo reducirse en más de un 40% de aquí a 2030. No cabe duda, que la industria del envasado de plástico en España está en riesgo, ya que difícilmente soportara la reducción de fabricación y el incremento de cargas económicas. Además, la perdida de trazabilidad del impuesto, que puede verse integrado en el precio final reducirá la competitividad de las exportaciones españolas.
 
Según Isabel Goyena, portavoz de EsPlásticos, “Desde el sector consideramos que este impuesto claramente discrimina los materiales plásticos, frente a otros, y conduce a una sustitución que no tendrá beneficios medioambientales, ya que los plásticos son los más eficientes y tienen un menor impacto ambiental, en cambio climático y uso de recursos. Se trata de una medida que, sin duda, va a influir muy negativamente en el consumidor y en absoluto va a suponer una mejora del medio ambiente. Reiteramos que se trata de una medida contradictoria y negativa para el medio ambiente, además de desproporcionada e injusta, poniendo en claro peligro un sector clave para la economía española, y lo más importante, ineficaz para su propósito final.”
 
Desde EsPlásticos se quiere poner de manifiesto que los plásticos son un material muy ligero, y dicho impuesto fomentará su sustitución por otros materiales mucho más pesados, generando así muchas más toneladas de residuos. Además, los plásticos hacen un uso muy eficiente de los recursos, lo que implica un ahorro de energía y emisiones de GEI (gases de efecto invernadero) considerable. Cuando se utilizan para proteger y alargar el tiempo de conservación de bebidas y alimentos, los beneficios energéticos de los envases plásticos se suman a los ahorros de desperdicio de comida.
 
En definitiva, este impuesto pretende gravar injustamente una industria que está plenamente comprometida con la economía circular y que apuesta firmemente por la innovación para desarrollar soluciones que mejoren el bienestar de las personas y la protección ambiental. Muestra de ese compromiso y esfuerzo es la evolución del reciclado de plásticos en España que se ha duplicado en los últimos ocho años, alcanzando  más de un millón de  toneladas.

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