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Un artículo de José María Ferrer, responsable de Asuntos Regulatorios Alimentarios - Formación de AINIA.
La Comisión Europea quiere simplificar y fortalecer los requisitos de seguridad alimentaria y de piensos para mejorar el marco regulatorio en el ámbito de la seguridad alimentaria más allá de los elevadísimos niveles que tenemos en la actualidad, quiere dar un paso más para que la regulación sea más simple, rápida y que fomente la innovación, todo ello sin perder de vista la protección de los consumidores de alimentos en la Unión Europea. Esta es la idea clave de la propuesta “Propuesta de Reglamento del Parlamento Europeo y del Consejo por el que se modifican el Reglamento (CE) n.º 1107/2009, el Reglamento (CE) n.º 396/2005, el Reglamento (UE) n.º 528/2012, el Reglamento (CE) n.º 1829/2003, el Reglamento (CE) n.º 1831/2003, el Reglamento (CE) n.º 852/2004, el Reglamento (CE) n.º 853/2004, el Reglamento n.º 1099/2009, el Reglamento (CE) n.º 999/2001, el Reglamento (CE) n.º 1069/2009, el Reglamento (UE) 2017/625, la Directiva 98/58/CE y la Directiva 2009/128/CE en lo que respecta a la simplificación y el refuerzo de los requisitos de seguridad de los alimentos y los piensos”.
Como podemos observar a través del título de la propuesta la apuesta tiene un alcance global a la hora de revisar áreas legislativas de la seguridad alimentaria. No sólo se trata de una medida de amplio espectro, además tendrá un impacto económico muy relevante. La Comisión Europea pretende reducir los costes administrativos en un 25% para todas las empresas y en un 35% para las Pymes, lo que se traduce en un ahorro de 37.500 millones de euros, esto es lo que se plantea de aquí a 2029 con estas medidas.
Retos que afronta la propuesta
En el trabajo preparatorio de la propuesta se han identificado varios elementos clave en el marco regulatorio de la seguridad alimentaria que es necesario mejorar, destacando estos tres:
¿Qué medidas se plantean?
Se proponen medidas con impacto en los productos fitosanitarios, los límites máximos de residuos de plaguicidas, biocidas, aditivos para piensos, higiene alimentaria, encefalopatía espongiforme bovina, controles oficiales, bienestar animal y productos de fermentación. Los cambios legislativos afectarán en estas áreas y en la resolución de los problemas detectados contribuirán a lograr:
Acceso a soluciones innovadoras
Reducción de cargas administrativas
Flexibilidad en los controles oficiales y acreditación de laboratorios
Conclusión
La Comisión Europea parte de un elevadísimo nivel de seguridad alimentaria y con esta propuesta quiere afinar la legislación para alcanzar una mayor simplificación y reducción de cargas administrativas, con el consiguiente ahorro económico para el sector agroalimentario y las administraciones públicas. El objeto fundamental es que se logre el adecuado balance entre la protección para la salud humana, animal y ambiental con el ahorro de costes.
El reto es mayúsculo, habrá que esperar a la aprobación de la nueva legislación y su puesta en marcha para analizar las posibles mejoras de gestión y coste sin detrimento de la seguridad alimentaria. Si se logra el objetivo dispondremos de un marco legislativo que ayudará a fomentar la innovación, reducirá costes y mejorará la eficiencia de los procedimientos administrativos.